P1
Un suave rasguido, en la puerta, le arrebato el aliento.
-¿Elise?-le llegó la suplica apagada -.Abre la puerta.
Ella se deslizo por debajo del tapiz y apoyo la frente contra la madera .
-Por favor, Maxim vete.
-Te deseo.-Era solo un susurro contra el panel, pero sono como un grito en la oscuridad.-Te necesito.
Pese al frio que sentia bajo el pesado pañol, un fino rocio le cubria la piel. Le temblaban las manos que apreto a su boca tremula.
-Vete Maxim. Dejame en paz.Olvida que subi.
Una rissa breve y desdeñosa atestiguo la dificultad de la tarea.
-¿olvidar que tengo un corazon imposible de amar? ¿Una mano que no cesa en sus temblores? ¿Un deseo de hombre que no se sacia? ¿Quieres que busque a otra para satisfacerlo?
-¡NO!
La respuesta estallo de sus labios sin que pudiera contenerla.Elise rompio a llorar. Le dolia el corazon ante la subita amenaza de sus palabras, pero no podia ceder a la urgencia de sus pasiones. Aún quedaba mucho que decir entre ambos